Titular: La bandera que encendió la Champions: PSG podría pagar caro el provocador trapo contra Barcelona
El triunfo del PSG sobre Barcelona por 4 a 2 en la tercera fecha de la Champions League 2026/27 quedó opacado por una polémica que todavía no terminó. Antes del pitazo inicial, cuando los dos equipos salían al campo de juego del Parque de los Príncipes, la hinchada local desplegó un enorme telón que rápidamente generó indignación en el camp catalán: la imagen de Leatherface, el asesino de La Masacre de Texas, luciendo la camiseta del PSG y empuñando una motosierra sobre el escudo del Barcelona, acompañada por la frase “Masacre a la parisina”.
La dirigencia blaugrana no tardó en reaccionar. Las autoridades del club catalán consideraron el mensaje inapropiado para un evento de la magnitud de la Champions y presentaron una queja formal ante la UEFA, solicitando que el organismo tome cartas en el asunto.
Ahora, la Comisión de Disciplina de la UEFA deberá analizar las imágenes y la denuncia presentada por Barcelona para determinar si el contenido del telón constituye una infracción al reglamento del torneo. De confirmarse la falta, el conjunto dirigido por Luis Enrique podría enfrentar consecuencias que van desde una multa económica hasta el cierre parcial de sus tribunas en los próximos partidos del certamen continental.
Lo que complica aún más la situación del conjunto parisino es su historial disciplinario reciente. Tras la final de la Champions League 2024/25, en la que el PSG aplastó por 5 a 0 al Inter de Milán, el club francés recibió sanciones por un total de 148.000 euros a raíz de distintos incidentes protagonizados por sus hinchas. El desglose fue contundente: 100.000 euros por invasión de cancha y uso de bengalas, 30.000 por lanzamiento de objetos al campo, 10.000 por una bandera con la inscripción “UEFA mafia” y otros 8.000 por daños materiales.
Ese historial no es un dato menor. El PSG atraviesa actualmente un período de prueba por sus reiteradas infracciones. Si la UEFA determina que el nuevo episodio configura una reincidencia, la sanción podría ser considerablemente más dura que una simple multa económica, lo que podría afectar el desarrollo del equipo en la competencia justo cuando transita una campaña sólida como vigente campeón del torneo.
El debate está abierto: ¿dónde termina el aguante y dónde empieza la provocación que merece sanción? La UEFA tendrá la última palabra.










