Titular: El Pato Calvici fue expulsado de la barra de River antes del Superclásico: la interna que nadie vio venir
En la previa de uno de los clásicos más esperados del año, Los Borrachos del Tablón vivieron un sacudón interno que pasó casi desapercibido para el gran público. Ariel “Pato” Calvici, una de las figuras más reconocibles de la popular millonaria gracias a su imponente contextura física, dejó de pertenecer a la barra de River Plate. La decisión no fue propia: sus propios hombres lo eyectaron tras meses de tensión acumulada y promesas incumplidas.
Todo ocurrió en el Parque de las Américas, el punto de encuentro habitual donde la barra se organiza antes de cada partido en el Monumental. Mientras los distintos grupos llegaban desde Beccar, zona Norte, Banfield y Capital Federal, el Pato brillaba por su ausencia. Media hora antes de que la columna partiera hacia el estadio, el anuncio fue oficial: Calvici ya no era parte de Los Borrachos.
La ruptura venía cocinándose desde hacía al menos un mes. El sector que lo respaldaba le exigía mayor protagonismo y una redistribución del poder interno, que en los últimos tiempos había quedado claramente concentrado en el bando liderado por los hermanos Mauro y Leandro Ferreras, con base en Beccar y una estructura de unos 300 hombres. La propuesta concreta que le acercaron a Calvici fue que incorporara como par a Santiago Riveros, un histórico de Los Borrachos con fuerte influencia en el sindicato de vigiladores privados. El Pato aceptó en privado pero nunca ejecutó el cambio. Sus hombres perdieron la paciencia.
El detonante final llegó tras dos partidos consecutivos de visitante en los que la distribución de entradas favoreció a un sector por sobre el otro. Fue entonces cuando le dieron un ultimátum claro: podía irse en buenos términos, conservando sus negocios en boliches de la zona norte y sus vínculos sindicales, o resistir y perderlo todo. Calvici contó sus fichas, vio que no llegaba, y el domingo frente a Racing no apareció.
La historia de Calvici con Los Borrachos arranca en los 2000, cuando la barra era conducida por Alan Schlenker y Adrián Rousseau. Con el tiempo se alineó con el sector de Rousseau y fue creciendo gracias a su imagen imponente y su liderazgo en el Conurbano norte. En 2013 intentó dar el gran golpe para quedarse con la conducción, pero calculó mal las fuerzas y fue excluido del Monumental. Un año después, en la previa del River-Boca por la Copa Sudamericana 2014, planeó una venganza que le costó dos años y medio de condena. Regresó después de la pandemia en alianza con los Ferreras, Taboada y Flores, pero fue viendo cómo sus socios caían uno a uno sin que él lograra consolidar su posición.
Su relación con la dirigencia del club tampoco era fluida. Quedó marcado cuando, tras quedar detenido por el ataque a Caverna Godoy en la confitería del club en noviembre de 2014, declaró en la Justicia sobre los vínculos de la barra con la Policía y directivos. Desde entonces, era tolerado en la tribuna pero nunca como interlocutor oficial.
El Pato Calvici cierra así un ciclo en Los Borrachos del Tablón sin haber logrado el objetivo que siempre persiguió: salir del derecho de admisión y convertirse en el líder indiscutido de la barra de River. Una historia que termina, curiosamente, justo antes del Superclásico.
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