Titular: Otamendi pidió disculpas públicas a Beltrán tras el recordado reto en Junín: “A veces se me sale la chaveta”
La victoria de River ante Belgrano en el estadio Mario Alberto Kempes fue mucho más que tres puntos. Fue el escenario elegido por Nicolas Otamendi para cerrar una herida que había quedado abierta desde el empate ante Sarmiento en Junín, cuando el capitán del Millonario le reclamó con dureza al arquero Santiago Beltran que saliera a cortar una jugada. El video del cruce se viralizó en cuestión de horas y generó todo tipo de reacciones. Esta vez, el defensor de 38 años eligió la vía pública para sellar la reconciliación.
“Ya le pedí disculpas a él personalmente, lo hago público también, porque a veces se me sale la chaveta. Vivo el fútbol de una manera, soy competitivo, y a veces por el nivel del partido o lo que sea… lo hice”, reconoció Otamendi ante los micrófonos, con la sinceridad que lo caracteriza.
El episodio que desató todo ocurrió en el empate frente a Sarmiento. En una jugada puntual, Beltrán se quedó parado bajo los tres palos y fue Otamendi quien tuvo que salir a cortar, desviando el balón hacia el lateral. La reacción del experimentado defensor fue inmediata e intensa: se le fue encima al arquero y le exigió con vehemencia que saliera “una vez”. La imagen quedó grabada para siempre en la retina de los hinchas riverplatenses y en los portales de todo el país.
Sin embargo, lo que vino después habló bien del liderazgo real de Otamendi. Durante el partido ante Belgrano en Córdoba, se lo vio en repetidas ocasiones aplaudiendo y alentando a Beltran, quien tuvo una actuación destacada y fue una de las figuras del equipo en la goleada. Ese gesto, sumado a las disculpas públicas, cerró el capítulo de la mejor manera posible.
Y el capitán fue más allá. Lejos de quedarse en el pedido de perdón, aprovechó el momento para destacar las condiciones del joven arquero de 22 años, uno de los futbolistas más prometedores del plantel dirigido por Leonardo Ponzio: “Yo sé lo que Santi puede dar, lo veo todos los días. Es el primero en llegar, el último en irse. Yo cuando lo conocí en la Selección dije que River tenía un arquero para muchos años y la verdad que es eso. Es sacar esa personalidad, el arco de River es muy grande y la verdad que hoy lo hizo muy bien, estoy muy contento por él”.
Las palabras del campeón del mundo reflejaron algo que va mucho más allá de una simple disculpa: la construcción de un vínculo real dentro del grupo, el tipo de liderazgo que trasciende los gritos y los gestos calientes del partido.
Otamendi acumula 15 partidos en River, todos como capitán desde su llegada, y sigue siendo la voz más fuerte y experimentada de un vestuario en plena formación. En ese proceso, el partido ante Sarmiento y su posterior reacción en el Kempes quedaron como un capítulo clave en su historia dentro del club.
La noche en Córdoba también tuvo otro condimento emotivo: Enzo Perez estuvo presente en las tribunas alentando a River, y Otamendi no dejó pasar la oportunidad de dedicarle palabras cargadas de admiración. “A Enzo lo conozco de Valencia, lo he visto siempre como capitán de River, defendió la camiseta como nadie. Verlo en la hinchada es lindo. Mi deseo siempre es dejar todo por la camiseta y poder conseguir un poquitito de lo que Enzo consiguió. Con trabajo, lo más importante es llegar a ese objetivo”, expresó.
Una noche de fútbol, de emociones y de gestos que van más allá de la cancha. Así es River hoy, con Otamendi al frente, marcando el camino.
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