Titular: Villa asustó pero no: el esguince de tobillo no tiene compromiso ligamentario y Boca respira antes de la revancha ante Vasco
La noche del martes en La Bombonera no fue solo amarga por la derrota. Boca Juniors cayó ante Vasco da Gama en la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana y, como si el resultado no fuera suficiente preocupación, Sebastián Villa se retiró rengueando del campo de juego, generando una alarma que se extendió hasta el día siguiente. Sin embargo, las buenas noticias llegaron desde el área médica: los estudios clínicos confirmaron que el colombiano sufrió un esguince de tobillo derecho sin compromiso ligamentario, lo que abre la puerta a que pueda estar disponible para la revancha del próximo martes.
El momento del susto fue claro para quienes siguieron el partido. Villa ingresó a los 13 minutos del complemento y, en apenas su segunda intervención con pelota, recuperó en la salida del equipo brasileño, encaró y sacó un remate con la zurda que se fue muy por encima del arco. En ese instante, algo no estuvo bien: el extremo se llevó la mano al tobillo y su lenguaje corporal anticipó lo peor. Siguió en cancha porque así lo decidió, sin pedir el cambio, pero ya no fue el mismo. La explosión que lo caracteriza brilló por su ausencia en los minutos que le quedaban por delante.
Al término del encuentro, el propio Rodolfo Arruabarrena fue quien confirmó la situación ante los medios. “Villa entró y en la segunda jugada que tiene pateó de zurda e hizo un mal movimiento. Tiene el tobillo bastante hinchado”, señaló el técnico xeneize, aunque intentó no catastrofizar: “Con un poco de hielo supongo que no habrá problema”, dijo el Vasco, aunque aclaró que el cuerpo médico sería el encargado de evaluar la evolución.
Este miércoles, Villa no se sumó a los trabajos de recuperación que realizaron sus compañeros en el predio, sino que fue directamente a realizarse los estudios necesarios. La espera fue tensa pero los resultados disiparon los temores: el esguince no comprometió los ligamentos, lo que representa un escenario mucho más favorable de lo que se temía en las horas posteriores al partido.
La clave ahora será el manejo de los tiempos. Si la inflamación cede y Villa puede tolerar el dolor durante los días previos al partido, todo indica que estará en condiciones de viajar a Brasil y ser parte del once o, al menos, del banco para intentar dar vuelta la serie. Boca necesita reponerse del golpe anímico y futbolístico, y la posible recuperación de uno de sus jugadores más desequilibrantes es, sin dudas, una bocanada de oxígeno en medio de la tormenta.
La revancha se jugará el próximo martes en territorio brasileño, con Boca obligado a ganar para seguir soñando con la final de la Copa Sudamericana.
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