Titular: Crisis en la FIFA: Infantino convocó a una cumbre de urgencia en Marruecos tras el derrumbe del proyecto FIFA Forward Enterprise
El mundo del fútbol atraviesa uno de sus momentos institucionales más convulsionados en años. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, reunirá este miércoles en Rabat, Marruecos, a los principales dirigentes del organismo rector del fútbol mundial para intentar contener el incendio generado por la fallida creación de la FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial comercial que desató una rebelión sin precedentes entre las confederaciones y federaciones nacionales.
La iniciativa, que buscaba concentrar el manejo comercial y operativo de los torneos de la FIFA, incluido el Mundial, terminó siendo abandonada luego de recibir una lluvia de críticas desde todos los rincones del globo. La propia entidad lo reconoció públicamente: “Tras escuchar atentamente todas las opiniones, ha quedado claro que el proyecto ha creado divisiones de tal naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no redundan en beneficio del objetivo planteado inicialmente”.
La UEFA encabezó la resistencia. La confederación europea, que nuclea a 13 selecciones campeonas del mundo, fue categórica: si el proyecto seguía adelante, sus federaciones no participarían en los torneos de la FIFA. Una amenaza de peso que no tardó en sumar aliados. La Concacaf se plegó a la postura europea, y la Conmebol, la confederación sudamericana que agrupa a Argentina y Brasil entre otros, emitió un comunicado recordando que “Primero está el fútbol” y anunció el inicio de un proceso de consultas internas.
Pero la crisis no quedó solo en las confederaciones. Voces desde adentro del propio organismo se alzaron contra Infantino. Arsène Wenger, el histórico técnico francés que hoy ocupa el cargo de responsable de desarrollo mundial del fútbol en la FIFA, fue directo al afirmar que descartar el plan era “absolutamente necesario e incuestionable”. Por su parte, el secretario general Mattias Grafström no escondió su malestar y describió la última semana como “una serie de acontecimientos tristes y censurables” en un correo interno al personal de la entidad.
El golpe más duro, sin embargo, llegó desde el príncipe Ali, presidente de la Federación Jordana de Fútbol, quien acusó a la FIFA de ejercer lo que llamó directamente “chantaje”, en referencia a premios impagos y apoyos condicionados a la reelección de Infantino.
La reunión de este miércoles en suelo marroquí será clave. Infantino deberá mostrar capacidad de diálogo y liderazgo ante una estructura que, por primera vez en mucho tiempo, parece haberse rebelado contra sus propios planes. El fútbol mundial mira a Rabat con atención, y en Argentina, donde la Conmebol tiene voz directa en este conflicto, el debate no es ajeno.
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