Titular: Boca tiene dos clásicos seguidos para revertir su peor registro en la era Riquelme
Con la clasificación a las semifinales de la Copa Sudamericana ya en el bolsillo tras el triunfo en el Morumbí ante San Pablo, Boca Juniors se prepara para afrontar una de las semanas más exigentes de la temporada. El Xeneize enfrentará en los próximos fines de semana a San Lorenzo, por la fecha 10 del Torneo Clausura, y luego a Racing Club, por los cuartos de final de la Copa Argentina. Dos clásicos seguidos que no son solo una prueba futbolística, sino también una oportunidad histórica para saldar una deuda que lleva años sin pagarse.
Desde que Juan Román Riquelme asumió como presidente del club, Boca disputó 51 partidos frente a los otros cuatro grandes del fútbol argentino y ganó apenas 12, lo que representa un magro 23,5% de efectividad. El panorama se vuelve aún más oscuro si se tienen en cuenta los últimos 14 clásicos: en ese tramo, el equipo de la Ribera solo pudo imponerse en dos ocasiones. El balance completo arroja 12 victorias, 21 empates y 17 derrotas, sin historial positivo contra ninguno de sus rivales directos.
La situación se repite cuando se analiza el rendimiento específico de Rodolfo Arruabarrena al frente del equipo. En su primer ciclo como entrenador del Xeneize, el Vasco dirigió 15 clásicos y ganó únicamente tres, sin poder vencer ni a San Lorenzo ni a Racing en ninguno de esos compromisos. Perdió las seis veces que se enfrentó a esos dos rivales en particular. En su regreso al banco azul y oro, el registro tampoco comenzó de manera alentadora: el único antecedente hasta ahora es un empate 1-1 ante Racing en el Cilindro por la fecha 6 del Clausura.
Sin embargo, el contexto actual invita al optimismo desde La Boca. El equipo llega a esta seguidilla de clásicos con un invicto de 13 partidos consecutivos, un envión anímico enorme que lo tiene con vida en tres competencias simultáneas. A eso se le suma el flojo presente de sus próximos rivales: Racing ganó apenas uno de sus últimos nueve partidos y perdió seis, mientras que San Lorenzo lleva solo tres victorias en los últimos 18 encuentros disputados.
Los números del historial de la era Riquelme frente a cada grande hablan por sí solos. Contra Racing: tres victorias, nueve empates y siete derrotas. Frente a River: cinco triunfos, cinco igualdades y cinco caídas. Ante Independiente: dos victorias, cinco empates y dos derrotas. Y contra San Lorenzo: apenas dos triunfos, dos igualdades y tres derrotas.
Boca tiene enfrente la oportunidad de comenzar a reescribir esa historia. Dos clásicos, dos rivales en crisis, una racha positiva propia y el hambre de un plantel que sabe que la recta final de la temporada exige dar un paso más. La deuda existe y los números no mienten, pero el fútbol siempre reserva la chance de redención.










