El modelo de clubes-empresa sigue creciendo en Brasil. El 6 de octubre, el Consejo Deliberativo de Vasco da Gama aprobó vender el 90% de su Sociedad Anónima del Fútbol (SAF) a Almirante Participações, la firma de Marcos Lamacchia. La votación fue contundente: 175 votos a favor, 26 en contra y 3 abstenciones.
La operación se estima en unos 4.000 millones de reales e incluye un aporte mínimo de 500 millones destinado solo al fútbol hasta 2030 y hacerse cargo de la deuda del club, que supera los 1.000 millones, a través de la recuperación judicial. El garante del negocio es José Roberto Lamacchia, dueño de Crefisa y esposo de Leila Pereira, presidenta de Palmeiras.
Atención: todavía no está cerrado. Los socios votan el 23 de octubre y después falta el aval de la ANRESF, el organismo de la CBF que controla el fair play financiero. Para medir el salto, en 2022 la SAF se había vendido a 777 Partners por 700 millones de reales por el 70%. Un espejo imposible de ignorar para el debate argentino sobre las SAD.










