Titular: Otamendi se despidió de la Selección Argentina con el alma: “Me voy con la cabeza en alto”
Se cerró una era. Nicolás Otamendi, uno de los pilares más sólidos que tuvo la historia reciente del fútbol argentino, confirmó oficialmente su retiro de la Selección Nacional a través de una carta abierta que publicó en sus redes sociales este jueves, pocas horas después de reincorporarse a los entrenamientos de River Plate para encarar el nuevo ciclo en el plano local.
El zaguero central de 38 años, campeón del mundo en Qatar 2022 bajo la conducción de Lionel Scaloni, eligió las palabras con la misma precisión con la que siempre eligió la marca y el anticipo: con valentía, sin vueltas y desde las entrañas.
“Hoy me toca escribir las palabras más difíciles de toda mi carrera. Soñé de muy chico vestir la camiseta de la Selección Argentina; fue el privilegio más grande que me dio el fútbol. La defendí con el alma, con orgullo y con la responsabilidad de saber lo que significa para millones de argentinos”, arrancó el defensor en su emotiva despedida.
El último baile de Otamendi con la albiceleste fue en la final del Mundial 2026, disputada en Estados Unidos frente a España. Aunque el resultado no fue el esperado, el ex Vélez, Manchester City y Benfica subrayó que no le queda ninguna deuda pendiente con esa camiseta.
“El destino quiso que mi último partido fuera una final del mundo. No fue el resultado que queríamos, pero me voy con la cabeza en alto de que este grupo lo intentó hasta el último segundo. Me despido con la tranquilidad de haberlo dejado todo. Nunca me guardé una gota de esfuerzo”, reflexionó el marcador central, dejando en claro que su entrega fue total hasta el último minuto de su ciclo en la Selección.
En uno de los pasajes más emotivos de la carta, Otamendi le dedicó un párrafo especial al hincha argentino, ese que lo acompañó durante casi dos décadas, en las buenas y en las malas, desde los estadios y desde cada rincón del país.
“Gracias al hincha argentino por el amor incondicional, por cada bandera, por cada canción. Ustedes hicieron que cada vez que sonara el himno sintiéramos que no éramos once jugadores, sino millones defendiendo un mismo sueño”, expresó el central nacido en Tigre, provincia de Buenos Aires.
Pero la misiva no fue solo una mirada hacia el pasado. Otamendi también dirigió sus palabras hacia los futbolistas que seguirán llevando la camiseta albiceleste en los próximos torneos y en el camino hacia la siguiente Copa del Mundo.
“Y a los que hoy siguen vistiendo esta camiseta, les quiero decir algo de corazón: nunca dejen de creer. Habrá golpes que parecerán imposibles de superar, pero esta camiseta siempre recompensa a quienes la defienden con humildad, sacrificio y amor”, alentó el zaguero con la autoridad de quien sabe exactamente de qué habla.
El cierre de la carta no dejó a nadie indiferente. Con un rotundo “Gracias, Argentina. Gracias por dejarme cumplir el sueño de ser campeón del mundo”, Otamendi firmó su adiós definitivo a la Selección, sellando el fin de un ciclo que lo tuvo como símbolo de carácter, compromiso y liderazgo dentro y fuera del campo de juego.
Ahora, el defensor enfoca su energía en River Plate, donde ya se sumó a los entrenamientos y fue recibido con una ovación, lista para afrontar una nueva etapa en el fútbol argentino. La camiseta número 13 que tantas veces defendió con uñas y dientes en el seleccionado queda en el recuerdo, pero la huella que dejó Otamendi en la historia del fútbol nacional es, sin dudas, imborrable.




