A días del inicio del Mundial 2026, la FIFA protagonizó un nuevo episodio que generó malestar entre los aficionados: la entidad que conduce el fútbol mundial anuló las entradas que, por un fallo técnico en su plataforma de venta online, habían sido procesadas a costo cero para aproximadamente 60 compradores.
El organismo confirmó la situación a través de su cuenta oficial en X, donde explicó que los tickets en cuestión habían sido “asignados sin costo alguno (0 USD) debido a un problema de pago previo durante el proceso de compra”. Lejos de respetar las transacciones realizadas bajo esas condiciones, la FIFA optó por cancelar las entradas y notificar a los afectados que, si desean conservar sus lugares en las tribunas, deberán abonar el valor correcto de los tickets.
“Las entradas solicitadas por estos aficionados siguen reservadas, y se ha invitado a los afectados a completar el pago del importe correcto. La FIFA lamenta el error y las molestias causadas”, rezó el comunicado oficial. Una disculpa escueta para quienes ya se ilusionaban con vivir el torneo más grande del planeta sin haber tenido ninguna intención de aprovecharse del sistema: simplemente compraron sus entradas a través de los canales oficiales y el error fue, en todos los casos, responsabilidad exclusiva de la plataforma.
Este incidente no es un hecho aislado. La venta de entradas para el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México viene siendo objeto de múltiples críticas y controversias desde hace meses. La semana pasada, las fiscales generales de los estados de Nueva York y Nueva Jersey anunciaron que habían emitido una citación formal a la FIFA para investigar sus prácticas comerciales en la distribución de boletos, en medio de denuncias vinculadas a la ubicación de los asientos asignados a los hinchas y a la falta de transparencia en los procesos de compra.
El Mundial 2026, que contará por primera vez con 48 selecciones nacionales, comenzará el 11 de junio y extenderá su emoción hasta el 19 de julio. Para la Argentina, que llega como campeona vigente, el torneo es una oportunidad histórica de pelear una nueva corona bajo la batuta de Lionel Scaloni y con Lionel Messi como estandarte de una generación que no tiene techo.
Mientras los fanáticos de todo el mundo buscan la manera de llegar a las sedes de Estados Unidos, Canadá y México para alentar a sus selecciones, episodios como este generan desconfianza y ponen en jaque la credibilidad de la FIFA en la gestión de uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. La pregunta que muchos se hacen es si la entidad rectora del fútbol mundial está a la altura de las circunstancias para organizar un torneo de semejante magnitud.
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