El arranque del Gran Premio de Australia no fue el esperado para la ilusión argentina. En el icónico trazado de Albert Park, Franco Colapinto sufrió la falta de ritmo de su A526 y no ocultó su frustración tras finalizar las primeras sesiones libres lejos de los tiempos de vanguardia. Entre problemas de carga aerodinámica y un rendimiento que desconcierta al equipo Alpine, el pilarense busca respuestas urgentes para la clasificación.
La sonrisa habitual de Franco Colapinto quedó guardada bajo el casco este viernes en Melbourne. El pibe de 22 años, que llegaba con el envión de un estreno sólido en Baréin, se chocó de frente con la realidad de un monoplaza que parece haber perdido el rumbo en el asfalto australiano. Con un rostro que denotaba cansancio y desilusión, el argentino fue tajante: “Es una pregunta que por ahora no tiene respuestas. No entendemos la falta tan grande de performance comparado con los otros equipos”.
Un rendimiento que enciende las alarmas
En la primera tanda de entrenamientos (FP1), Colapinto logró ubicarse en la 16° posición con un tiempo de 1:23.325. Si bien pudo superar a su experimentado compañero de equipo, Pierre Gasly, la brecha de más de tres segundos respecto a la Ferrari de Charles Leclerc fue un golpe de realidad.
La situación no mejoró en la FP2. Aunque los tiempos bajaron, el Alpine del argentino quedó estancado en el 18° lugar (1:22.619). El análisis del GPS fue lapidario: “En las curvas vamos muy lentos, no tenemos el grip ni la carga”, sentenció Franco, evidenciando que el nuevo reglamento y las configuraciones de la escudería francesa no están entregando los resultados previstos en un circuito tan técnico como el de Albert Park.
El misterio del A526
No es solo Franco quien sufre. Pierre Gasly también tuvo un viernes para el olvido, teniendo que detener su auto 20 minutos antes del final de la segunda sesión por precaución. El equipo con sede en Enstone parece haber dado un paso atrás respecto a los tests de pretemporada y la primera fecha del calendario.
Para el piloto bonaerense, el desafío ahora es doble: físico y mecánico. Tras disipar dudas sobre una molestia en la vista post-entrenamiento, el joven talento ya trabaja junto a sus ingenieros para “dar un saltito” antes de la clasificación. “Hay mucho que analizar y esperamos encontrar mejoras durante la noche”, vaticinó con la esperanza de quien sabe que en la Fórmula 1, un ajuste a tiempo puede cambiarlo todo.









