La Fórmula 1 no solo se corre a 300 km/h en la pista; en los escritorios de Europa se está librando una batalla que podría cambiar el destino de Franco Colapinto. Según revelaron medios británicos, Toto Wolff, el todopoderoso jefe de Mercedes, habría presentado una oferta formal para adquirir el 24% de las acciones de Alpine, el equipo donde actualmente corre el joven talento pilarense.
La movida de Wolff no es solo una inversión financiera, es un movimiento de ajedrez político con un objetivo claro: bloquear el desembarco de su archienemigo, Christian Horner. El ex jefe de Red Bull, tras su salida de la estructura de la bebida energética, puso sus ojos en ese mismo paquete accionario (actualmente en manos del fondo Otro Capital) para intentar recuperar peso político en el “Gran Circo”.
El futuro de Colapinto bajo la lupa
Para Franco Colapinto, que está haciendo sus primeras armas en la temporada 2026 con el monoplaza francés, este cambio de dueños no es menor. Si Mercedes —a través de Wolff— logra hincar el diente en la estructura de Enstone, el vínculo técnico entre ambas escuderías podría profundizarse, algo que ya se rumoreaba con la posible transición de Alpine a motores de la marca alemana.
Sin embargo, el morbo de la noticia reside en la rivalidad histórica. Durante años, Wolff y Horner protagonizaron los cruces más picantes de la categoría mientras peleaban campeonatos con Hamilton y Verstappen. Ahora, la pelea se traslada a las acciones: si el austríaco concreta la compra, le cerraría definitivamente la puerta del paddock a un Horner que busca desesperadamente un hueco para volver a mandar.
El mapa accionario de Alpine
Actualmente, el Renault Group mantiene el control mayoritario con el 76% de la escudería. El 24% restante es la “llave estratégica” que hoy está en disputa. Quien se quede con esa porción no solo tendrá voz y voto en las decisiones deportivas, sino que manejará los hilos de uno de los proyectos que más expectativa genera por la presencia del piloto argentino.
En la previa de las próximas carreras, el búnker de Alpine es una olla a presión. Mientras Colapinto se enfoca en exprimir el rendimiento de su auto, por encima de su casco se define quiénes serán los dueños del circo.










