El histórico arquero de la Selección Argentina, con pasado reciente en Boca Juniors y Argentinos Juniors, decidió ponerle fin a su carrera profesional a los 39 años. Tras no encontrar una oferta tentadora en Buenos Aires, el “héroe” de Brasil 2014 iniciará su camino desde el banco de suplentes.
El fútbol argentino despide hoy a uno de sus guardianes más emblemáticos de las últimas décadas. Sergio “Chiquito” Romero decidió colgar los guantes de manera definitiva. A sus 39 años, y tras una última etapa defendiendo el arco de Argentinos Juniors, el misionero optó por la familia y la cercanía de su hogar por sobre las ofertas que lo obligaban a alejarse de la Capital Federal.
La noticia, aunque genera nostalgia, no sorprende del todo en el ambiente. Tras su salida del “Bicho” de La Paternal, el arquero surgido en Racing Club aguardó por una propuesta que lo sedujera, preferentemente dentro del AMBA. Incluso se rumoreó un posible regreso a la “Academia” tras la salida de Gabriel Arias, pero el cuerpo técnico de Gustavo Costas se inclinó por otras opciones, cerrándole la puerta a un “Last Dance” en Avellaneda.
Un nuevo horizonte: Del área al banco de suplentes
Lejos de alejarse del verde césped, Romero ya tiene el título de Director Técnico bajo el brazo, obtenido en 2023 mientras todavía era la figura de Boca Juniors. “Tengo todo pensado y armado para el momento que me decida. Voy a dar el paso sin ningún problema”, había anticipado hace meses. Su formación no es menor: fue dirigido por figuras de la talla de Louis van Gaal, José Mourinho, Gerardo Martino y el recordado Alejandro Sabella.
El peso de las lesiones y el legado
Si bien su mentalidad seguía competitiva, los problemas crónicos en una de sus rodillas terminaron por acelerar la decisión. El hombre que ostenta el récord de presencias en el arco albiceleste se retira con la frente en alto, dejando un legado de resiliencia y profesionalismo. Ahora, el desafío será volcar toda esa experiencia europea y mundialista en un pizarrón. ¿Su estilo? Una mezcla de la escuela de Menotti con la rigurosidad táctica que aprendió en el Viejo Continente.










