El clima previo al duelo entre Huracán y River Plate por la fecha 10 del Apertura ha dejado de ser meramente deportivo para transformarse en una batalla legal y política. A través de un comunicado oficial que sacudió la tarde del martes, la Comisión Directiva del club de Parque Patricios dejó en claro que no aceptarán jugar a puertas cerradas en el Palacio Tomás Adolfo Ducó y que iniciarán acciones legales contra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
La tensión se originó tras el derrumbe ocurrido la semana pasada en las cercanías del estadio, un hecho que puso en duda la seguridad de la zona. Sin embargo, desde la institución quemera aseguran que no existe un sustento técnico real para prohibir el ingreso de los hinchas. “Para dejar el Ducó debe haber un informe que avale dicha medida”, sentenciaron desde el club, defendiendo la localía y el derecho de su gente a presenciar uno de los partidos más importantes del fixture.
Un conflicto que escala a la Justicia
El club presidido por la actual gestión no solo se plantó ante la posibilidad de jugar en silencio, sino que redobló la apuesta. En el texto difundido, Huracán anunció que comenzará acciones legales contra el GCBA, argumentando un perjuicio directo hacia los socios y hacia la economía del club. La dirigencia sostiene que han cumplido con todos los protocolos y que el acompañamiento a los vecinos afectados por el siniestro ha sido constante, por lo que consideran la medida de seguridad como “arbitraria”.
¿Dónde se juega el jueves?
A esta hora, el partido programado para el jueves a las 21:30 es una verdadera incógnita. Mientras la Liga Profesional observa de reojo y River espera definiciones para organizar su logística, en el seno de Huracán la postura es de hierro: o se juega con público en su casa, o el conflicto pasará a mayores instancias. La posibilidad de mudar la localía a otro estadio de la Ciudad o el Gran Buenos Aires parece, por ahora, una opción que el “Globo” no está dispuesto a negociar sin dar pelea.
La incertidumbre reina en el fútbol argentino, pero el mensaje de Huracán es nítido: el sentimiento y el derecho de su gente no se negocian por un informe que, según ellos, todavía no aparece.










