La Selección Argentina femenina volvió a escribir una página dorada en su historia juvenil. En una tarde de calor sofocante en el estadio Luis Alfonso Giagni de Paraguay, el equipo dirigido por Christian Meloni dio una cátedra de temple y contundencia para vencer 3-0 a Colombia. Con este resultado, la Albiceleste aseguró su lugar en la Copa del Mundo de Polonia 2026, confirmando que el crecimiento del fútbol femenino en nuestro país no tiene techo.
El partido no fue sencillo desde el arranque. Las “Cafeteras” apretaron en los primeros minutos y obligaron a la arquera Priscila Siben a vestirse de heroína con un par de atajadas clave que mantuvieron el arco en cero. Sin embargo, el mensaje de Meloni en la pausa de hidratación fue el combustible necesario: “No hay que dejar de intentar y mantener la cabeza fría”, pidió el DT. Y sus dirigidas cumplieron a rajatabla.
Denise García Rojo y un grito de desahogo
Tras un primer tiempo parejo, el quiebre llegó a los 26 minutos del complemento. Tras un rebote corto de la defensa colombiana, la mediocampista del Getafe, Denise García Rojo, capturó la pelota en el área y metió un derechazo cruzado letal para el 1-0. El gol fue un mazazo para Colombia y una inyección de confianza para una Argentina que, a partir de ahí, fue dueña absoluta del desarrollo.
El show de Mercedes Diz para liquidar la historia
Sobre el final, apareció la jerarquía de las jugadoras de River Plate. Mercedes Diz, quien había ingresado desde el banco, se transformó en la gran figura de la zona pintada. A los 38 minutos, conectó un cabezazo certero tras un córner para el segundo, y ya en tiempo de descuento, repitió la fórmula para estampar el 3-0 definitivo. Goleada, baile y pasaje en mano.
Este logro posiciona a Argentina junto a Brasil (flamante campeona), Ecuador y la propia Colombia como las representantes sudamericanas en la cita mundialista de 2026. Con figuras de la talla de Kishi Núñez (Boca Juniors), Annika Paz (Inter de Milán) y la propia Diz, el recambio generacional del fútbol femenino argentino invita a soñar en grande. ¡Nos vemos en Polonia!










