El mundo del Barcelona siempre estuvo atravesado por el talento, pero también por códigos internos y bromas que marcan la convivencia en el vestuario. Así lo reveló Munir El Haddadi, ex promesa del club catalán, quien recordó cómo fue su llegada al primer equipo y una insólita “bienvenida” que tuvo como protagonistas a Lionel Messi y Neymar.
El delantero, que irrumpió siendo apenas un adolescente, compartió plantel con el histórico tridente conformado por Messi, Luis Suárez y Neymar. En ese contexto, su adaptación no solo estuvo marcada por la exigencia deportiva, sino también por situaciones que reflejan el clima distendido que manejaban las grandes figuras del equipo.
Una de las anécdotas más llamativas ocurrió en una de sus primeras concentraciones. Sin conocer del todo las reglas no escritas del vestuario, Munir preguntó dónde debía sentarse. La respuesta de sus compañeros fue clara… pero engañosa. Le indicaron un lugar que, en realidad, era el asiento habitual de Messi.
El joven, sin sospechar nada, se acomodó. Minutos después, el astro argentino se acercó en silencio, lo miró fijamente y dejó en evidencia la situación. “Imaginate con 18 años, sentado en su sitio, y viene Leo y te mira”, recordó entre risas. “Me hicieron una trampa, no me lo creía”, agregó, dejando en claro que todo formaba parte de una broma típica para los recién llegados.
Según contó, Messi incluso se quedó parado a su lado hasta que entendió que debía levantarse y cederle el lugar. Una escena que, lejos de generar tensión, terminó siendo una lección sobre la dinámica interna del grupo.
Munir también destacó el rol de Neymar y Suárez, quienes, junto al rosarino, solían integrar a los juveniles con humor. Este tipo de situaciones, explicó, ayudaban a romper el hielo y a entender rápidamente cómo funcionaba uno de los vestuarios más competitivos del mundo.
Pero no todo fue distensión en su paso por el club. El delantero también recordó un momento clave de la temporada 2014/15, cuando una discusión entre Messi y el entrenador Luis Enrique derivó en su titularidad en un partido ante la Real Sociedad. “Me dijo que tenía que jugar por Messi y le dije que sí”, relató.
Aquel episodio, que en su momento generó ruido interno, terminó siendo un punto de inflexión. Messi ingresó en el segundo tiempo, el equipo reaccionó y, con el correr de los meses, el Barcelona encontró su mejor versión hasta conquistar el triplete.
Hoy, ya con más experiencia y lejos del club catalán, Munir mira hacia atrás con otra perspectiva. Aquellas vivencias, entre bromas y momentos de presión, fueron fundamentales en su crecimiento profesional y en su comprensión de lo que implica convivir con leyendas del fútbol mundial.









