La Fórmula 1 vive tiempos de metamorfosis absoluta. Mientras la temporada 2026 asoma con cambios reglamentarios en los motores y la reciente incorporación de General Motors-Cadillac como el undécimo equipo, un nuevo actor de peso mundial busca irrumpir en el “Gran Circo”: BYD. La automotriz china, líder global en vehículos eléctricos, tiene la mira puesta en la máxima categoría del automovilismo y en el WEC (Mundial de Resistencia).
El propio presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, fue quien encendió la mecha. “Mi sueño es que los países importantes tengan presencia. El próximo paso es dar la bienvenida a un fabricante chino”, declaró. Para el mandamás del automovilismo mundial, tras el desembarco estadounidense, China es el objetivo estratégico natural.
El precio de la exclusividad: 470 millones de dólares
Entrar a la elite no es barato. Según trascendió, BYD (con sede en Shenzhen) debería desembolsar una inversión inicial cercana a los USD 470 millones. Esta cifra astronómica no solo cubre el desarrollo del monoplaza desde cero, sino también los acuerdos de entrada para compensar a las otras escuderías. A modo de referencia, Cadillac pagó unos USD 480 millones para sellar su ingreso este año.
La compañía china no es una improvisada. Con modelos exitosos en Europa como el Atto 3 y el Seal, y su tecnología de vanguardia “Blade Battery”, BYD ya compite de igual a igual con marcas de lujo como Porsche y Maserati a través de su submarca Denza.
El factor Zhou Guanyu y el GP de China
La noticia explota justo en la previa del Gran Premio de China en Shanghai, que se correrá este fin de semana (del 13 al 15 de marzo) con formato Sprint. El gigante asiático ya tiene presencia en la grilla con Zhou Guanyu, quien a sus 26 años se desempeña como piloto de reserva en Cadillac, escoltando a figuras como Checo Pérez y Valtteri Bottas.
¿Equipo nuevo o compra de escudería?
En las oficinas de BYD barajan dos caminos: construir una estructura desde las bases o adquirir una de las 11 escuderías actuales que integran la parrilla. Aunque las negociaciones están en fase exploratoria, el guiño de la FIA es claro: quieren “equipos de calidad” y el respaldo financiero de BYD encaja a la perfección en el modelo de negocio de la F1 moderna.










