En el deporte moderno, el talento ya no alcanza. La imagen del atleta solitario que llega a la cima por pura voluntad quedó en el pasado. Hoy, detrás de cada vuelta olímpica en el Monumental, de cada podio en el Tour de Francia o de un gol agónico en la Premier League, hay una estructura invisible de científicos, algoritmos y especialistas que trabajan en las sombras. En DEPORTES.357 analizamos cómo el “equipo detrás del equipo” está redefiniendo los límites del rendimiento humano.
El algoritmo del éxito: Datos que ganan partidos
Ya no se trata solo de correr; se trata de dónde y cuándo hacerlo. Clubes de elite en Europa, como el Liverpool FC, han transformado el fútbol en una ciencia exacta. Con inversiones que oscilan entre los 1,5 y 3,5 millones de libras, los equipos utilizan sensores y cámaras de alta complejidad para rastrear cada movimiento.
Ian Graham, una eminencia en el análisis de datos, explica que hoy se puede medir el impacto de un jugador incluso cuando no toca la pelota. En un deporte con tan pocos goles como el fútbol, entender el posicionamiento y la ocupación de espacios mediante inteligencia artificial es lo que separa a los campeones del resto.
La cocina del alto rendimiento
Pero la tecnología no es solo chips y tablets. El modelo del equipo multidisciplinario incluye nutricionistas, psicólogos, fisioterapeutas y hasta chefs personales. El equipo de ciclismo INEOS Grenadiers es el ejemplo máximo de esta sincronización: durante una competencia, tienen especialistas trabajando a contrarreloj para ajustar la hidratación y el menú de cada ciclista según el desgaste del día.
Como bien dice Scott Drawer, director de rendimiento: “Todo parte del resultado que queremos lograr, y desde ahí construimos hacia atrás la forma en que entrenamos”.
El factor humano en la era digital
A pesar de que el golf utiliza plataformas digitales para desglosar cada golpe y el atletismo se apoya en estadísticas infalibles, la esencia sigue siendo humana. Darren Campbell, leyenda olímpica, es claro: “Los datos no mienten, pero la actitud y la disciplina son los que completan la posta”.
En Argentina, donde la pasión suele mandar sobre la billetera, los clubes empiezan a entender que la profesionalización de estas áreas no es un gasto, sino la inversión necesaria para competir de igual a igual en el plano internacional. La ciencia aplicada al deporte dejó de ser un lujo de pocos para convertirse en el nuevo lenguaje del éxito.










