En una noche cargada de tensión y nostalgia en Liniers, Guillermo Barros Schelotto volvió a demostrar que su ADN competitivo no entiende de gratitudes pasadas. Tras el ajustado triunfo de Vélez Sarsfield por 2-1 ante Boca Juniors, el entrenador del Fortín protagonizó un momento que ya es viral, mezclando su clásica ironía con un profundo respeto por la historia grande del fútbol argentino.
El partido fue una batalla táctica. El Xeneize intentó imponer condiciones en el primer tiempo, pero la intensidad del equipo de Barros Schelotto terminó inclinando la balanza. Con goles que nacieron de la presión alta y el orden defensivo, el conjunto de Liniers se quedó con tres puntos vitales para pelear el Torneo Apertura. Sin embargo, lo más jugoso llegó en la conferencia de prensa.
Al ser consultado sobre si le generaba alguna contradicción gritarle los goles al club donde es máximo ídolo, Guillermo disparó con una sonrisa socarrona: “¿Si me dio cosa ganarle a Boca? Mirá, hoy defiendo este escudo y quiero ganar hasta en el entrenamiento. Si no gritara los goles, no sería profesional, sería un actor de cine”. La respuesta, fiel a su estilo “picante”, desató las risas de los presentes y dejó claro que su compromiso con la V azulada es total.
Pero el momento de mayor lucidez llegó cuando le preguntaron por las comparaciones con el ciclo de Carlos Bianchi. El Mellizo, lejos de esquivar el bulto, se puso serio para reflexionar sobre el legado del Virrey: “Carlos nos enseñó a todos que el éxito no es un accidente, sino una consecuencia del orden. Intento aplicar esa disciplina acá en Vélez. Él es el norte para cualquier entrenador que quiera marcar una época”.
Con este resultado, el Vélez de Guillermo se consolida como el gran candidato al título, mientras que en la Ribera las dudas crecen. La mística del Barros Schelotto DT parece haber encontrado en Liniers el terreno fértil para florecer, combinando la audacia de su etapa como jugador con la sabiduría estratégica que heredó del más grande.









