La Patagonia fue el escenario de un encuentro especial. Juan Manuel Fangio II, sobrino del “Quíntuple” y leyenda por peso propio en el automovilismo estadounidense, participó de las 1000 Millas Sport. Pero esta vez, el cronómetro fue secundario: el objetivo era cumplir el sueño de correr junto a su hija, Justina.
Un apellido, una identidad propia
Aunque el parecido físico con su tío es innegable, “Juanma” construyó una vitrina envidiable lejos de la sombra del Chueco:
- Bicampeón de la serie IMSA (1992-1993) con el mítico Eagle-Toyota.
- 21 victorias en apenas cuatro temporadas en EE. UU.
- Protagonista en las 24 Horas de Le Mans y la IndyCar.
El debut de Justina y el espíritu de las 1000 Millas
A bordo de un Ford Mustang 1969, el binomio Fangio-Fangio completó la travesía en la posición 50, un dato anecdótico frente a la carga emocional del evento.
“Fue un sueño cumplido. Ya lo había hecho con mis otros tres hijos y faltaba ella. Es una caricia al alma competir en este escenario”, confesó el piloto a Infobae.
Para Fangio II, la regularidad deportiva tiene una mística especial: la desconexión total del día a día para sumergirse en la precisión de las “mangueritas” y la mejora constante entre padre e hija.
La mirada clínica sobre Franco Colapinto
Más allá de la nostalgia, Fangio II analizó el presente de la Argentina en la Fórmula 1. Con la autoridad de quien conoce el roce internacional, el balcarceño fue contundente respecto al joven de Pilar:
- Paciencia estratégica: Para Fangio, el impacto inicial es solo el comienzo.
- El año clave: Sostiene que 2026 será la verdadera prueba de fuego, donde Colapinto podrá demostrar su techo técnico y capacidad de adaptación real con nuevas reglamentaciones.










