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Andrés Baglivo: del fútbol a la moda con Duki y Katy Perry

Titular: De las canchas a la pasarela: el ex San Lorenzo que se retiró a los 30 y hoy viste a Duki y Katy Perry

Andrés Baglivo es uno de esos nombres que el fútbol argentino no recuerda con estadísticas ni títulos, pero que guarda una historia que vale la pena contar. Criado en Villa Madero, eligió a San Lorenzo por amor familiar y recorrió las juveniles del Ciclón con ilusiones intactas. Llegó a compartir entrenamientos con integrantes del plantel campeón de 1995 bajo las órdenes del Bambino Veira, aunque nunca logró dar el salto definitivo al fútbol profesional de Primera División.

Su trayectoria lo llevó por All Boys, Nueva Chicago y Flandria en el ámbito local, y también lo trasladó al exterior, con experiencias en Chile, Turquía y Uruguay. Sin embargo, a los 30 años tomó una decisión que pocos en su entorno esperaban: colgar los botines para siempre y apostar por un camino completamente diferente.

Lo que a sus compañeros de vestuario les parecía una rareza, en realidad era una señal de lo que vendría. Mientras los demás jugadores consumían contenido de fútbol en las concentraciones, Baglivo miraba recitales, leía revistas de música y pensaba en moda y estética. “Siempre fui un bicho raro, en el buen sentido”, reconoció en una entrevista reciente. Su forma de vestirse ya llamaba la atención dentro de los planteles, pero nadie imaginaba que eso terminaría siendo su profesión.

Después del retiro, comenzó comprando y vendiendo ropa, hasta que empezó a intervenirla y diseñarla él mismo. De ese proceso creativo nació Roberto Sánchez, una marca de indumentaria que hoy tiene proyección internacional. “Encontré en la ropa, en fabricar y en diseñar, mi salida artística y mi expresión”, explicó Baglivo, quien hoy tiene 50 años y conduce su emprendimiento con la misma dedicación con la que alguna vez pateó una pelota.

El crecimiento de Roberto Sánchez lo llevó a trabajar con figuras de primer nivel mundial. Duki, Maluma y Katy Perry son algunos de los artistas que eligieron sus diseños, un logro que ningún gol o título futbolístico podría haberle dado. La marca se convirtió en mucho más que un emprendimiento: es la identidad que Baglivo tardó años en encontrar y que el fútbol, paradójicamente, le ayudó a descubrir.

Su vínculo con el deporte no terminó de manera abrupta. Tras el retiro oficial, llegó a jugar un torneo senior con Nueva Chicago, pero fue sintiendo de manera natural que ese mundo ya no era el suyo. Hoy su mirada está puesta en seguir expandiendo su faceta artística, explorar la actuación y compartir lo aprendido con quienes recién comienzan.

La historia de Andrés Baglivo es la de un hombre que no encajó del todo en el molde del fútbol argentino y que, lejos de rendirse, convirtió esa diferencia en su mayor fortaleza. Desde las canchas de Villa Madero hasta las pasarelas internacionales, su recorrido demuestra que a veces el mejor partido se juega fuera de la cancha.