Platense hizo historia en la Copa Libertadores: venció a Coquimbo Unido por penales y se metió en cuartos de final
El Calamar protagonizó una noche para el recuerdo en el norte de Chile. Con el corazón en la garganta y una tanda de penales para el infarto, Platense superó a Coquimbo Unido por 7-6 desde los doce pasos y escribió una página dorada en su historia: por primera vez en su trayectoria, el club de Saavedra avanza a los cuartos de final de la Copa Libertadores.
El partido de vuelta correspondiente a los octavos de final se disputó en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso, en Coquimbo, y finalizó 0-0 tras los 90 minutos reglamentarios. Ninguno de los dos equipos logró quebrar el cero en el marcador, a pesar de que ambos generaron situaciones de peligro. El resultado global quedó igualado y la clasificación debió resolverse desde el punto del penal.
La definición fue un verdadero maratón de emociones. Platense abrió la tanda con Lagos, que no falló, y desde ese momento el duelo fue punto a punto, con cada equipo respondiendo al otro sin errores durante varios turnos. La clave llegó cuando Juan Pablo Cozzani, el arquero del Calamar, detuvo el disparo de Salvador Cordero, quien había recibido una tarjeta amarilla durante el transcurso del partido. Esa atajada fue el golpe de gracia: Martín Barrios, con frialdad absoluta, convirtió el penal que significó el 7-6 final y desató el festejo de todo un club.
El protagonismo de Cozzani fue determinante. El guardameta no solo atajó el penal decisivo, sino que también marcó uno de los propios durante la tanda, mostrando una personalidad de hierro en el momento más exigente de la noche.
Platense, el equipo conducido por Martín Palermo, llega a esta instancia luego de superar cada obstáculo con carácter y convicción. El equipo mostró solidez defensiva a lo largo de todo el encuentro, con Víctor Cuesta como pilar en el fondo, y supo aguantar el empuje local hasta llegar al momento decisivo.
El rival que espera en cuartos de final no es cualquiera: Fluminense, el campeón de la Copa Libertadores 2023 y uno de los grandes de Brasil. El partido de ida se jugará en el mítico Maracaná, en Río de Janeiro, mientras que la revancha tendrá lugar en el estadio Ciudad de Vicente López, donde Platense recibirá la visita del Flu con el sueño intacto.
Un club con historia, con barrio y con identidad propia. El Calamar sigue nadando en aguas profundas y le demuestra al fútbol sudamericano que los sueños grandes también tienen lugar para los equipos que, con trabajo y pasión, se atreven a escribir páginas nuevas.










